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Polo femenino y polo masculino: diferencias, historia y presente

2026-09-30 08:57

Introducción: un mismo deporte, dos realidades

El polo femenino y el polo masculino comparten reglamento, cancha, caballos y taco, pero no comparten historia, economía ni visibilidad. Esa es la diferencia central: no se trata de dos deportes distintos, sino de un mismo juego que se desarrolló a velocidades muy diferentes según quién lo jugara.
Durante más de un siglo, el polo fue presentado como un deporte de hombres. Se lo asociaba con la caballería, la fuerza física, el riesgo y un mundo social cerrado de estancias, clubes y familias tradicionales. Las mujeres siempre estuvieron cerca del polo, como criadoras, dueñas de caballos, organizadoras o espectadoras, pero durante décadas tuvieron muy pocas oportunidades de jugarlo en serio.
Eso cambió de forma notable en los últimos quince años. Hoy existe un circuito femenino profesional, un sistema de handicap exclusivo para mujeres, torneos de primer nivel en Argentina, Inglaterra y Estados Unidos, y jugadoras que compiten en el alto handicap junto a los mejores hombres del mundo. En Argentina, el Abierto Argentino Femenino ya se disputa en Palermo, el mismo escenario del torneo más importante del planeta.
Este artículo recorre las diferencias reales entre ambas ramas: la historia, el reglamento, el sistema de handicaps, el estilo de juego, los caballos, los torneos, el dinero y la visibilidad. También explica por qué Argentina es una potencia en las dos categorías y dónde puede empezar alguien que quiera aprender, sea hombre o mujer, con un ejemplo concreto: Argentina Polo School, en Mar del Plata.
Una aclaración antes de empezar: comparar no es jerarquizar. El polo femenino no es una versión reducida del masculino. Tiene su propio ritmo, sus propias figuras y una identidad que se está construyendo ahora mismo, temporada tras temporada.

Historia del polo femenino frente al masculino

El polo masculino tiene una historia moderna larga y documentada; el femenino, una historia antigua pero interrumpida. Las crónicas persas ya mencionan mujeres jugando al chovgan, el antecesor del polo, en las cortes de hace más de mil años. La tradición recuerda especialmente a la reina Shirin y a sus damas enfrentando al rey Khosrow y sus cortesanos.
El polo moderno, en cambio, nació en el siglo XIX dentro del ejército británico en la India, y desde allí se expandió a Inglaterra, Estados Unidos y Argentina. Ese origen militar marcó su identidad. Los clubes se organizaron como espacios masculinos y, durante buena parte del siglo XX, varias asociaciones nacionales directamente no registraban a mujeres como jugadoras oficiales.

Las pioneras

La apertura fue lenta y la protagonizaron mujeres que tuvieron que insistir. En Estados Unidos, Sue Sally Hale jugó durante años disfrazada de hombre, hasta que a comienzos de la década de 1970 la asociación estadounidense aceptó formalmente a mujeres. En Inglaterra, Claire Tomlinson fue clave para que la Hurlingham Polo Association permitiera a las mujeres competir, y luego se convirtió en una figura del alto handicap británico.
Ya en el siglo XXI, la inglesa Nina Clarkin marcó un hito: en 2003 ganó la Gold Cup del Abierto Británico junto a quien luego sería su esposo, y sigue siendo la única mujer en haberlo logrado. Con un equipo integrado solo por mujeres también ganó torneos nacionales de 8 goles en Inglaterra, según su perfil en la Women's International Polo Network.

Argentina: de las estancias a la AAP

En Argentina, las mujeres jugaron polo desde hace mucho tiempo en estancias y clubes familiares, casi siempre de manera informal. El salto institucional llegó en marzo de 2010, cuando la Asociación Argentina de Polo (AAP) creó una comisión de mujeres y resolvió establecer un handicap exclusivo para torneos femeninos. En abril de ese año se jugó el primer torneo oficial femenino, abierto y con handicap: participaron 11 equipos de entre 7 y 12 goles femeninos, y ganó Pilarchico, que venció 7 a 4 a Arelauquen.
El crecimiento fue rápido. Las fuentes especializadas hablaban de un número de torneos triplicado desde 2009 y de más de 400 mujeres jugando en todo el país en pocos años. En 2017 se disputó la primera edición del Abierto Argentino de Polo Femenino, que en 2025 ya llegó a su novena edición y se definió en la cancha 2 de Palermo.
La comparación histórica es elocuente. El Abierto Argentino masculino se juega desde 1893 y en 2025 disputó su edición número 132. El femenino tiene nueve ediciones. Esa diferencia de más de un siglo explica buena parte de las distancias actuales en infraestructura, sponsors, cantidad de jugadoras y tradición.

Reglamento: qué es igual y qué cambia

En lo esencial, el reglamento es el mismo. Hombres y mujeres juegan con las mismas reglas de la AAP, que en Argentina toman como base los principios internacionales del juego. No hay una "versión femenina" del reglamento con canchas más chicas, bochas más livianas o tacos distintos.

Lo que no cambia

  • Equipos de cuatro jugadores, con los clásicos puestos del 1 al 4 (el 1 más ofensivo, el 4 o back más defensivo, el 2 y el 3 como motores del juego).
  • La línea de la bocha: la regla central del polo, que define quién tiene derecho de paso y cuándo hay una falta por cruce. Es idéntica en ambas ramas y es la base de la seguridad del juego.
  • Chukkers de siete minutos y medio, con cambio de caballo entre períodos.
  • La cancha: las mismas dimensiones reglamentarias, del orden de 270 por 145 metros en su tamaño máximo. En Palermo, las mujeres juegan en las mismas canchas que los hombres.
  • Las faltas y los penales: los mismos penales de 30, 40 y 60 yardas, las mismas reglas sobre enganches de taco, empujes (el "ride off") y juego peligroso.
  • El equipamiento de seguridad: casco, botas, rodilleras y protecciones para el caballo.

Lo que sí cambia: el formato de los torneos

La diferencia aparece en la organización de las competencias, no en las reglas del juego. El ejemplo más claro es el número de chukkers. El Abierto de Palermo masculino se juega a ocho chukkers, el formato más largo y exigente del calendario. La final del IX Abierto Argentino Femenino, en cambio, se jugó a seis chukkers: el marcador parcial de La Dolfina frente a UAE Polo avanzó en seis períodos hasta el 9-4 final.
Muchos torneos femeninos de handicap medio y bajo se juegan a cuatro o cinco chukkers, igual que sucede en los torneos masculinos de ese nivel. En otras palabras, la duración depende más de la categoría del torneo que del género de quienes juegan.

Los torneos mixtos

Una particularidad del polo es que hombres y mujeres pueden competir juntos en el mismo equipo y contra el mismo rival. Es uno de los pocos deportes de contacto de alto nivel donde esto es habitual. En los torneos mixtos no se usa el handicap femenino, sino el handicap general, que es el mismo que tienen los hombres. Ese detalle, que parece técnico, es fundamental para entender cómo se mide a las jugadoras, y se explica en la sección siguiente.

El sistema de handicaps: masculino, femenino y mixto

La diferencia técnica más importante entre ambas ramas es el handicap. Hoy una jugadora de elite tiene dos valorizaciones: un handicap femenino, que puede llegar a 10 goles, y un handicap general o mixto, que suele ser bastante más bajo.

Cómo funciona el handicap

El handicap mide el nivel de juego de cada polista en goles. En Argentina, la escala va de 0 a 10: el 0 corresponde a jugadores principiantes o amateurs, y el 10 queda reservado a los mejores profesionales del mundo. El handicap de un equipo es la suma de sus cuatro jugadores, así que el máximo posible es 40 goles. En otros países la escala arranca en -2, y el handicap argentino suele considerarse el más exigente: un jugador valorado en Argentina con cierto número suele recibir uno o dos goles más en el exterior.
Los torneos se organizan por franjas de handicap. El Abierto de Palermo es de alto handicap, con equipos que rondan los 28 a 40 goles. Por ejemplo, el conjunto que llegó a la final de 2025, Ellerstina-Indios Chapaleufú, tenía 29 goles.

Por qué nació un handicap femenino

Con el handicap general, casi todas las mujeres quedaban concentradas en valores muy bajos, de 0 a 3 goles. Eso hacía difícil distinguir a una jugadora excepcional de una buena jugadora, y armar torneos femeninos parejos era casi imposible. La solución argentina, aprobada por la AAP en marzo de 2010, fue crear una escala propia que se aplica únicamente en torneos de mujeres. Argentina se convirtió así en el primer país del mundo con un handicap exclusivamente femenino.
El modelo se exportó. Francia adoptó el sistema argentino a fines de 2011, y Estados Unidos incorporó un handicap femenino desde 2014, según el sitio especializado.Inglaterra también lo utiliza a través de la Hurlingham Polo Association. La AAP revisa estas valorizaciones cada año: para la temporada 2025 modificó el handicap de 40 jugadoras, con 23 subas y 17 bajas.

La doble valorización en números

La distancia entre ambas escalas se ve mejor con casos concretos de dos de las jugadoras más importantes del mundo:
La lectura correcta de esta tabla no es que una jugadora de 10 goles femeninos "valga" solo 2 o 3 goles. Significa que dentro del juego femenino es de lo mejor que existe, y que en un torneo mixto compite en el nivel de un buen jugador de handicap medio. Varias de estas jugadoras, como veremos, llegaron incluso al alto handicap masculino.

Una ventaja y un debate

El handicap femenino tiene una ventaja evidente: permite torneos competitivos, estimula a las jugadoras a progresar y les da un estatus profesional reconocible. También abre un debate. Algunas voces sostienen que una escala separada puede reforzar la idea de que el polo femenino es "otro deporte". Otras responden que, sin esa escala, el circuito femenino simplemente no existiría con el nivel actual. Por ahora, la mayoría de las jugadoras de elite conviven con las dos valorizaciones y eligen en qué tipo de torneo jugar.

Diferencias físicas, técnicas y tácticas en el juego

En la cancha, la diferencia principal está en la potencia y en el contacto, no en la inteligencia de juego ni en la técnica de monta. Quien mira un partido del Abierto Femenino y luego uno del Abierto masculino nota dos ritmos distintos, pero el mismo lenguaje.

Potencia del golpe

El golpe de polo depende de la rotación del torso, la fuerza del brazo y del hombro, y la velocidad del caballo. En promedio, los hombres tienen más masa muscular en el tren superior, y eso se traduce en golpes más largos. Un pase largo de un 10 goles masculino puede recorrer distancias que en el polo femenino se cubren con dos toques. Por eso el juego masculino de alto handicap tiende a ser más vertical: la bocha viaja rápido de un arco al otro con pocos golpes.
El polo femenino compensa con otra cosa. Las mejores jugadoras destacan por la precisión, el control de la bocha a corta distancia y el manejo del caballo en espacios reducidos. Se ven más jugadas de conducción, más toques cortos y más construcción colectiva.

El contacto: el ride off

El polo permite el contacto entre caballos: el empuje lateral para sacar al rival de la línea de la bocha. En el juego mixto y en el masculino, la diferencia de peso entre jinetes influye en ese duelo. Sin embargo, en el polo el que empuja es sobre todo el caballo, y la técnica de monta pesa tanto como el cuerpo del jinete. Un caballo bien preparado y bien posicionado puede ganar un choque frente a un rival más pesado.

Velocidad y ritmo

La velocidad pura del juego depende en gran medida de los caballos, y en los torneos femeninos de elite los caballos son de altísimo nivel. La diferencia de ritmo suele estar más en la cantidad de jugadas largas y en la duración de los partidos que en la velocidad del galope.

Táctica

En términos tácticos, ambas ramas usan los mismos principios: marcar al hombre, cubrir la línea, abrir la cancha para el pase y buscar el cambio de frente. En el polo femenino, al haber menos golpes muy largos, los esquemas tienden a ser más compactos: las jugadoras se mantienen más cerca, el pase corto gana valor y el back tiene un rol importante en la salida.

Lo que no cambia: el riesgo

Conviene desmontar un mito: el polo femenino no es un polo "suave". El riesgo de caída, golpe de bocha o choque es el mismo, porque la cancha, los caballos y las velocidades son equivalentes. Por eso las jugadoras de alto nivel entrenan con la misma rigurosidad física que los hombres: trabajo de core, piernas, hombros y, sobre todo, muchas horas arriba del caballo.

Los caballos y la organización

En polo se dice que el caballo representa buena parte del rendimiento de un jugador, y eso vale igual para hombres y mujeres. La diferencia está en el acceso: durante años, los mejores caballos fueron para los equipos masculinos de alto handicap, y las jugadoras debían arreglarse con lo que quedaba.

Las mismas razas, distinto acceso

No existen "caballos para mujeres". Se usa la misma raza, el Polo Argentino, con la misma doma y el mismo entrenamiento. Algunas jugadoras prefieren caballos un poco más livianos o más reactivos, pero es una preferencia individual, no una regla.
Lo que cambió en la última década es la calidad de los caballos disponibles para el circuito femenino. Las organizaciones grandes, como La Dolfina o UAE Polo, ponen hoy caballadas de primer nivel al servicio de sus equipos femeninos. En la final del IX Abierto Argentino Femenino, la AAP premió al mejor caballo, Don Ercole Heyla, jugado por Catalina Lavinia, y la asociación de criadores distinguió a Monjita Bag Lady, jugada por Hope Arellano, como mejor ejemplar de Raza Polo Argentino. Son los mismos premios que se entregan en la final masculina.

Cuántos caballos por partido

La cantidad de caballos depende de la cantidad de chukkers. En el Abierto de Palermo masculino, a ocho chukkers, un jugador de elite puede usar entre ocho y diez caballos por partido, con cambios incluso a mitad de un período. En un torneo femenino a seis chukkers, la cifra baja un poco. Menos caballos significa menos costo, y eso ayuda a que el polo femenino sea más accesible para organizaciones y patronas.

La figura del patrón y la patrona

El polo masculino de alto handicap está organizado alrededor de dos figuras: el patrón, que financia el equipo, y los profesionales, que cobran por jugar. En el polo femenino ese modelo también existe, pero con más variantes. Hay equipos financiados por grandes organizaciones, equipos armados por familias polistas y un número creciente de patronas mujeres que juegan en su propio equipo.
Un ejemplo claro es el de UAE Polo, organización de los Emiratos Árabes Unidos que en Argentina compite en ambas ramas: en 2025 debutó en el Abierto de Palermo masculino y, en el femenino, llegó a la final como bicampeón defensor. Esa presencia simultánea muestra que para las grandes organizaciones el polo femenino dejó de ser un complemento y pasó a ser parte de la estrategia deportiva.

Torneos y circuito: Palermo, el Abierto Femenino y el mundo

El polo masculino tiene un circuito centenario de alto handicap; el femenino tiene un circuito joven que ya ocupa los mismos escenarios. La coincidencia de fechas en Palermo, cada diciembre, es el mejor símbolo de esa convivencia.

La Triple Corona masculina

El calendario argentino de alto handicap gira en torno a la Triple Corona: los abiertos de Tortugas, Hurlingham y Palermo. El Campeonato Argentino Abierto, en Palermo, es considerado el torneo de polo más importante del mundo. En 2025, en su edición 132, La Natividad-La Dolfina venció 17-13 a Ellerstina-Indios Chapaleufú en la final del 7 de diciembre y se quedó con las tres copas de la temporada.

El Abierto Argentino Femenino

El Abierto Argentino de Polo Femenino es el equivalente femenino de Palermo. Se juega desde 2017 y reúne a las mejores jugadoras de Argentina, Inglaterra, Estados Unidos y Francia. En 2025, la novena edición tuvo tres equipos de entre 32 y 36 goles de valorización femenina. La final se jugó el sábado 6 de diciembre en la cancha 2 del Campo Argentino de Polo, un día antes de la final masculina, y La Dolfina le ganó 9-4 a UAE Polo.
Los dos equipos finalistas llegaron con 36 goles femeninos cada uno:
  • La Dolfina: Hope Arellano (10), Catalina Lavinia (8), Mia Cambiaso (9) y Millie Hine (9).
  • UAE Polo: Hazel Jackson (10), Candelaria Fernández Araujo (10), Nina Clarkin (9) y Maitena Marré (7).
Mia Cambiaso, hija de Adolfo Cambiaso, fue la goleadora de la final con cuatro tantos y recibió el premio a la mejor jugadora. Con ese triunfo alcanzó cinco títulos en el Abierto, récord que comparte con Millie Hine y Candelaria Fernández Araujo.

Campeones del Abierto Argentino Femenino

En nueve ediciones, el título quedó repartido entre dos organizaciones:
La décima edición ya tiene fecha. La AAP anunció que las etapas clasificatorias se jugarán en su predio de Pilar y que la final está prevista para el viernes 11 de diciembre de 2026.

El circuito internacional

Fuera de Argentina, los grandes torneos masculinos son el British Open por la Cowdray Gold Cup en Inglaterra y el US Open en Estados Unidos. El circuito femenino tiene sus propios grandes: el Women's US Open, la Women's Gold Cup y el British Women's Open, además de un circuito inglés de torneos femeninos de hasta 18 goles.
Una diferencia importante: en el circuito masculino, el alto handicap es un mundo casi exclusivamente masculino, mientras que las mejores jugadoras se mueven entre ambos. Hazel Jackson, por ejemplo, jugó el alto handicap masculino de Inglaterra, incluida la Queen's Cup y el British Open, y en 2025 lo hizo por segundo año consecutivo. Es un camino de ida y vuelta que, por ahora, casi ningún hombre recorre en sentido inverso.

Economía, visibilidad y profesionalización

La brecha más grande entre el polo femenino y el masculino no está en la cancha, sino fuera de ella. Premios, sponsors, transmisiones, contratos y público muestran todavía una distancia enorme, aunque se achica cada temporada.

Dinero y contratos

El polo masculino de alto handicap es una industria. Un jugador de 10 goles puede tener contratos en Argentina, Inglaterra, Estados Unidos y Medio Oriente, y vivir exclusivamente del polo durante todo el año. A eso se suman la venta de caballos, la cría y los emprendimientos propios.
En el polo femenino, el número de jugadoras que viven solo del juego es mucho menor. Muchas combinan la competencia con la doma de caballos, la enseñanza, la organización de clínicas o el trabajo en la cría. Hazel Jackson es un buen ejemplo: primera generación de polistas en su familia, siguió trabajando en la preparación de caballos para su patrón mientras se convertía en la número uno del mundo.

Transmisión y público

La final masculina de Palermo es un evento social y mediático: se transmite en vivo, llena la cancha 1 y recibe al presidente de la Nación para la entrega de la copa, como ocurrió en 2025. El Abierto Femenino se juega en la cancha 2, con menos público, aunque también se transmite por plataformas especializadas como ESPN Polo. El dato positivo es que la final femenina ya forma parte del fin de semana más importante del polo mundial.

Ranking y estructura propia

El polo femenino fue construyendo herramientas para profesionalizarse: una comisión propia en la AAP, un handicap reconocido en varios países y rankings internacionales como el del Women's World Polo Tour, que ubicó a Hazel Jackson en el primer puesto. También hay premios propios con fuerte carga simbólica, como el premio al Fair Play que lleva el nombre de Myriam Heguy, y que en 2025 recibió Hazel Jackson (AAP).

Base de jugadoras

La otra cara de la profesionalización es la base. En la práctica, la cantidad de jugadores federados varones sigue siendo muy superior a la de mujeres, aunque la brecha se achica cada año. Lo que más está cambiando es la edad de ingreso: hoy muchas chicas empiezan desde la infancia, en escuelas y clubes, en lugar de llegar al polo de adultas. Esa generación, la de jugadoras como Mia Cambiaso o Catalina Lavinia, que ganó su primer Abierto pocos días antes de cumplir 20 años, es la que más va a transformar el deporte en la próxima década.

Argentina, potencia en ambos polos

Argentina domina el polo masculino desde hace casi un siglo y se convirtió, en muy poco tiempo, en el centro del polo femenino. Las razones son las mismas en las dos ramas: caballos, clima, tradición y canchas.

Por qué Argentina

  • El caballo Polo Argentino, una raza criada específicamente para este deporte, reconocida en todo el mundo y exportada a los cinco continentes.
  • La temporada alta de primavera, de septiembre a diciembre, que coincide con el receso del hemisferio norte y atrae a los mejores jugadores y jugadoras del mundo.
  • La cantidad de canchas y clubes, con polos en Pilar, Cañuelas, General Rodríguez, la zona de Coronel Suárez, el interior de la provincia de Buenos Aires y la costa atlántica.
  • El handicap más exigente del mundo, que da prestigio a cualquier valorización obtenida en el país.
  • Las familias polistas, que transmiten el juego de generación en generación, y que hoy incluyen a sus hijas en la misma formación que a sus hijos.

Familias que juegan en las dos ramas

El caso más visible es el de los Cambiaso. Adolfo Cambiaso es considerado por muchos el mejor jugador de la historia; su hijo Poroto juega el alto handicap masculino y su hija Mia es una de las grandes figuras del polo femenino. Los Castagnola y los Cambiaso formaron juntos La Natividad-La Dolfina, el campeón de la Triple Corona 2025, con base en Cañuelas. La Dolfina, a su vez, es el club que más veces ganó el Abierto Femenino y el único que participó en todas sus finales.
Las familias Heguy, Castagnola, Fernández Araujo y Pieres muestran el mismo patrón: la estructura familiar que hizo grande al polo masculino argentino hoy también forma jugadoras.

Jugadoras argentinas de referencia

Entre las jugadoras argentinas más importantes de los últimos años aparecen Candelaria Fernández Araujo, que en 2025 llegó a los 10 goles de handicap femenino; Mia Cambiaso; Lía Salvo, una de las pioneras de la elite femenina; Catalina Lavinia, de Capilla del Señor; y Maitena Marré. A ellas se suma una larga lista de jugadoras extranjeras, sobre todo inglesas y estadounidenses, que eligen jugar la temporada argentina porque es donde se mide el nivel real.

Más allá de Buenos Aires

El polo argentino no está solo en Palermo y Pilar. La costa atlántica tiene una tradición polista propia, con temporada de verano, torneos de handicap bajo y medio, y una oferta creciente para quienes quieren aprender. Mar del Plata es el ejemplo más claro: una ciudad turística con canchas, un club histórico y una escuela orientada tanto a argentinos como a visitantes del exterior.

Aprender polo: Argentina Polo School en Mar del Plata

Para quien quiere empezar, la diferencia entre polo femenino y masculino prácticamente desaparece: hombres y mujeres aprenden lo mismo, con los mismos caballos y en las mismas clases. Una buena escuela es el lugar donde esa igualdad se ve con más claridad, y Argentina Polo School, en Mar del Plata, es una de las opciones más accesibles del país.

Dónde está

La escuela funciona en Parque Camet, el gran espacio verde ubicado al norte de Mar del Plata, a unos diez minutos del centro de la ciudad. Trabaja en conjunto con el histórico Mar del Plata Polo Club, de modo que las clases no se dan en un picadero improvisado, sino en una cancha de polo real con infraestructura de club.

Qué ofrece

Según la propia escuela y las reseñas publicadas, el programa cubre todos los niveles:
  • Clases para principiantes, incluso para personas que nunca se subieron a un caballo: monta básica, manejo del taco, golpes desde el caballo y reglas del juego.
  • Prácticas y chukkers para jugadores con experiencia que quieren mejorar su handicap.
  • Chukkers y torneos para jugadores avanzados, con la posibilidad de competir en torneos locales durante la temporada alta de verano, junto a jugadores argentinos e internacionales.
  • Programas de varios días, desde una clase suelta hasta estadías de polo de 3 a 10 días, y campamentos de verano pensados para vivir la experiencia completa.
  • Instructores acreditados por la AAP, que enseñan técnica de monta, cuidado del caballo y estrategia de juego.
  • Clases en español, inglés y ruso, un detalle poco común que la vuelve atractiva para turistas extranjeros.

Por qué es una buena puerta de entrada para mujeres

Muchas mujeres llegan al polo tarde, ya adultas, y con la idea de que es un deporte cerrado o reservado a quienes crecieron en una estancia. Una escuela con clases individuales, grupos por nivel e instructores que empiezan desde cero rompe esa barrera. La mujer que aprende en una escuela como esta aprende exactamente el mismo polo que un hombre: la misma línea de la bocha, los mismos golpes y el mismo trato con el caballo.
Además, el formato de chukkers y torneos locales permite dar el paso siguiente sin salir de la ciudad: jugar partidos reales, mixtos o femeninos, y empezar a construir un handicap. Para quien sueña con el circuito femenino, ese es el primer escalón.

Polo y playa

La combinación que distingue a Mar del Plata es la del polo con la costa: clases por la mañana y playa por la tarde. Eso la convierte en una opción ideal para familias, parejas o grupos donde algunos quieren aprender y otros solo acompañar. Las reseñas en Tripadvisor la ubican entre las actividades mejor valoradas de su categoría en la ciudad

Contacto

  • Sitio web: poloschoolargentina.com
  • Teléfono y WhatsApp: +54 9 223 634-0016
  • Correo: argentinapoloschool@gmail.com
  • Ubicación: Parque Camet, Mar del Plata, provincia de Buenos Aires

Conclusión

El polo femenino y el masculino son el mismo deporte, jugado en contextos muy distintos. Las reglas, la cancha, los caballos y el riesgo son iguales; lo que cambia es la historia, la potencia física promedio, el formato de los torneos, el sistema de handicap y, sobre todo, el dinero y la visibilidad.
En resumen, las diferencias principales son estas:
Lo más interesante de esta comparación es la dirección del cambio. Hace quince años no había un handicap femenino ni un Abierto de mujeres; hoy la final femenina se juega en Palermo el día anterior a la masculina, las grandes organizaciones compiten en ambas ramas y las mejores jugadoras disputan el alto handicap con los hombres. Todo indica que la distancia seguirá achicándose.
Y para quien quiera sumarse, hombre o mujer, el camino empieza igual: arriba de un caballo, con un buen instructor. Escuelas como Argentina Polo School, en Mar del Plata, demuestran que el polo ya no es un mundo cerrado, sino un deporte que cualquiera puede aprender.